"El Cameron: una experiencia costosa y decepcionante
Nuestra estadía fue, honestamente, frustrante de principio a fin.
Para empezar, el viaje no es barato, y en nuestro caso se salió del presupuesto, lo que hace que uno espere un nivel de servicio mucho más alto del que realmente recibimos.
Tuvimos que adivinar prácticamente todo, porque nadie nos orientó sobre los servicios del hotel. La falta de información y atención al cliente es evidente.
La comida en el restaurante fue repetitiva y sin creatividad, lo que rápidamente se vuelve aburrido para cualquier huésped.
Las toallas tenían mal olor, algo completamente inaceptable para un hotel que se supone cuida los estándares básicos de higiene.
Lo más lamentable: estábamos celebrando nuestro aniversario. Solicitar una decoración fue un dolor de cabeza. A pesar de pedirlo con tiempo, la encargada decidió hacerlo cuando quiso, obligándonos a mover nuestra celebración al día siguiente.
Y para colmo, la decoración fue, sin exagerar, la peor que hemos visto.
Ahora bien, debo ser justo: hay cosas positivas. Algunas personas del personal fueron amables (aunque también encontramos otras con una actitud bastante desagradable). El mar es, literalmente, de siete colores — espectacular. Los tours valieron la pena, pero es importante saber que requieren dinero adicional, así que hay que ir preparado.
En resumen: una experiencia costosa, con buenos elementos naturales, pero con un servicio que deja mucho que desear. No lo recomendaría"